Las claves para seguir una buena Dieta Mediterránea






Varios estudios han demostrado que los países que llevan a cabo una Dieta Mediterránea tienen mayor esperanza de vida. La dieta mediterránea se basa en llevar a cabo unos hábitos saludables: promueve las raciones moderadas porque interesan platos con la cantidad de comida justa y necesaria para favorecer la digestión y el mantenimiento del peso. Además sugiere respetar los horarios del desayuno, media mañana, comida, merienda y cena, que permitirán llegar a la hora de la siguiente comida sin pasar hambre. Y finalmente, recomienda realizar actividad física diariamente, que ayuda a mantenerse activo, con más ánimo y en definitiva a que uno mismo se sienta mejor.

Se trata de una dieta variada y equilibrada, que contiene todos los grupos de alimentos en diferentes proporciones. Así, según lo saludable que sea cada alimento se aconseja tomarlo en mayor o menor cantidad. Podemos comprobar que es una dieta rica en carbohidratos, moderada en proteínas y baja en grasas saturadas, la cual cosa previene las enfermedades cardiovasculares. Consiste en utilizar aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar, que aunque sea grasa, contiene ácidos grasos monoinsaturados que son muy beneficiosos para la salud. Como grasas también se deben añadir a la dieta los frutos secos, pero se deben restringir las mantequillas, las margarinas y la manteca de cerdo. Además se consumen bastantes carbohidratos con la ingesta de pan, cereales para el desayuno, arroz, pasta, patatas y legumbres. Si los cereales son integrales ayudan aumentar el aporte de fibra, muy importante para nuestro organismo. Se toman muchas hortalizas, verduras y frutas, por su destacable contenido en fibra, agua, vitaminas y minerales. Estos vegetales tienen que ser frescos, y si la fruta se come como pieza entera en lugar de tomarla en forma de zumos, mermeladas y fruta en almíbar, mucho mejor. Diariamente se ingieren alimentos de origen animal aunque en menor medida, como son los productos lácteos, la carne, que es mejor que sea carne magra y que se eviten las vísceras y los embutidos, el pescado y el marisco que aportan fosforo, potasio y omega-3, y los huevos. Se debe controlar el condimentar  con sal y salsas grasientas, dando prioridad al aceite de oliva, zumo de limón, vinagreta, especies o salsas ligeras. Se aprueba poner azúcar, aunque se aconseja limitar la bollería, los pasteles y las galletas. Para terminar se recomienda beber mucha agua, y se permite beber un o dos vasos de vino al día ya que contiene muchos antioxidantes.

Podemos concluir que es una forma óptima de alimentarse y nutrirse, ya que favorece la salud de la gente porque previene muchas enfermedades crónicas y aumenta la calidad de vida física y mental.

 

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