Descubre el apasionante mundo de la cocina típica catalana





En Catalunya tenemos muchos platos típicos, alabados y queridos por la población. Algunos fáciles de preparar con ingredientes al alcance de casi todos, que los venden en tiendas y mercados, como los famosos “espinacs amb panses i pinyons”, “trinxat de col i patata” o “botifarra amb mongetes blanques”. Otros platos más selectos ya son de restaurante, o al menos son preparaciones que no se hacen tanto en casa, ya sea porque necesitan preparación costosa, porque se tardan más en preparar o porque a los niños de la casa no les acostumbran a gustar tanto. Son los “pèsols o faves a la catalana”, “escalivada”, “esqueixada de bacallà”, “cargols a la llauna” o “peus de porc a la catalana”.

Otras veces necesitamos ir fuera de casa, como es el caso de la “Calçotada” ya que se reúne bastante gente y se requiere una barbacoa para cocinar los “calçots”. Este manjar tan exquisito se acompaña con una salsa “romesco” un poco picante y si queda apetito también se prepara un poco de carne a la brasa como son las “botifarres” o las “costelletes de xai”.

La insustituible “sopa de galets amb escudella i carn d’olla” que presidia la mesa hace unos años en Navidad ya empieza a cansar en algunas casas y lo sustituyen por manjares más sofisticados. Otra celebración típica en Catalunya es la “Castanyada” donde se comen “panellets”, castañas y boniatos.

Algunos pocos aún hacen fiesta los domingos a la hora de comer, o se reúnen con la familia para hacer alguna celebración, mientras comen platos tan elaborados como los “canalons amb beixamel” o “xató” (ensalada de bacalao y escarola) de primer plato; “fricandó amb moixernons”, “suquet de peix”, “bacallà amb samfaina”, “ànec amb peres”, “pollastre amb escamarlans” o “mandonguilles amb sèpia i pèsols” de segundo plato; y finalmente cuando ya estas tan llenos que parece que no puedan comer más, aparece la deliciosa “crema catalana” o la “mel amb mató” irresistibles postres. Todos estos platos requieren paciencia del cocinero y un buen capital para poder comprar productos de buena calidad.

El día a día tiene que ser más económico, y por eso los catalanes empezamos el día con un buen desayuno, donde no puede faltar el “pa amb tomàquet” con unos trozos de “fuet” o “botifarra blanca” que acompañan el periódico de las mañanas.

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